sábado, septiembre 17, 2005

A veces los planes no salen como esperamos

Dicen que el primer amor es el que no olvidas, el que queda marcado a fuego en tu alma y divide tu vida en dos partes, antes y después.
Dicen que el amor de tu vida no es nunca con el que la compartes hasta el final, que quien haya inflado tus velas no será quien te acompañe en el viaje.
Dicen que no hay olvido ni cura para el primer amor, y que sólo la costumbre hace que cada lo recordemos más lejano.
Dicen que el tiempo pone todo en sus sitio, y no se si creerlo porque cuando te acaban de romper el corazón sabes perfectamente que nada está en su sitio y que precisamente nada volverá a estar en el sitio que estaba.
Se dice que todos los hombres son iguales, y que las mujeres también.

Dicen muchas cosas, pero nada de lo que digan puede consolar el infinito desespero del que ha sido abandonado habiendo entregado todo su amor. Nada puede acallar el dolor con el que se desgarran las entrañas y falta el aire, la esperanza, el futuro y los sueños. Porque de un plumazo se pierde todo en lo que has creído, todo en lo que has soñado, y no queda nada por lo que levantarse por la mañana. El mundo sigue girando, pero parece que ya no tenga nada que ver contigo porque eres un fantasma que no vive, sino que se arrastra aplastado por una pena que nada de lo que diga nadie podrá aplacar. Es esa muerte en vida que arranca el sentido al futuro y emborrona el pasado como un sueño que se nos atropella entre recuerdos malos y recuerdos maravillosos, que en esos momentos son los peores, los más dolorosos, los más lacerantes, la sal sobre la herida.

Nadie puede librarte de esa carga, de ese vacío infame, de esa traición a tus ilusiones. Nadie menos la única persona que sabes que no hará nada por ayudarte, porque por mucho que hiciese la única ayuda posible sería que no hiciese lo único que puede hacer, o que hiciese justo lo único que no puede hacer.

Y es que dicen muchas cosas:

Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir.


Yo solo se que hay sentimientos que no hace falta que sean tuyos para sentirlos, que a veces hay cosas que nos recuerdan emociones y sensaciones vividas no hace tanto, y que en momentos así desespera no poder dar consuelo a un amigo que recorre caminos tantas veces transitados por tantos otros pero en los que nadie puede recorrer por él, aunque tranten de guiarle de alguna forma. Es difícil de remediar.
Casi tanto como lo es no decir que el tiempo... pone todo en su sitio. Ánimo y pa'lante.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

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1/4 de siglo dijo...

"La felicidad es saludable para los cuerpos, pero es la pena lo que desarrolla las fuerzas del espíritu." Marcel Proust

Para todas aquellas personas que creen que han tenido momentos felices: siempre está por llegar uno mejor.

Hay que ir aprendiendo a ser optimista, ¿no?

Anónimo dijo...

Cada momento que vivimos cada día es la base del futuro que nos hacemos, si aprendemos a ver salir el sol, su luz nos iluminará, si nos empeñamos en no querer ver esa luz, nosotros mismos nos negamos un mejor futuro...

Atenea dijo...

Creo que siempre es complicado querer a alguien, con el tiempo se curar las cosas pero el dolor que sientes mientras que transcurre ese tiempo... es muy intenso.

Un beso

Carlitos Sublime dijo...

Tu post es, además de precioso, absolutamente conmovedor. Mucho ánimo para tu amigo, que tiene la suerte de tener cerca a alguien con tu sensibilidad. Y nosotros también, que podemos leerte. Un abrazo.