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martes, junio 12, 2007

Cosas que hacer cuando estas mal

Los habituales quizás estais al tanto de que hay una vecina de blog que no lo está pasando particularmente bien. Por alguna u otra razón todos hemos estado jodidos alguna vez (incluso rematadamente hundidos en la miseria, retozando en el dolor y la pena hasta dejar el universo vacio de nada que no sea nuestro sufrimiento. Sí, la capacidad para pasarlo mal es inaudita). Y en esos momentos pocas cosas nos pueden ayudar, pocas palabras nos pueden consolar, y aun menos cosas nos pueden animar. Porque estamos jodidos, leñe.

A continuación os presento una serie de métodos que forman parte del método "Jesmar, terapias para compartir" para pasar estos trances.

Método general
Lo primero, suponiendo que quisieramos dejar de estar jodidos, es entender que forma parte de un proceso. Por un lado tenemos que identificar la causa de nuestro jodimiento, por ejemplo la ausencia de una persona. Entonces pensarlo un poco más, concentrandonos un poco mas en el porqué nos jode, porque puede ser que nos duela la traición, la sorpresa, la soledad, la falta de su apoyo, o a saber que. Una vez hemos identificado el origen de nuestro dolor podemos confirmar sin miedo a equivocarnos que no hemos conseguido sentirnos mejor, pero al menos sabemos de que va la pelicula, y eso siempre esta bien. (ojo, que no por ello no es útil, porque permite hacer un plan al respecto. No vamos a dejar de estar jodidos de la noche a la mañana, nooooo. Tampoco queremos eso, porque si dejasemos de estarlo... menudo timo, no? [vamos, que si duele es pq el problema o la razón es seria]).

Lo segundo es decidir si queremos pasar un par de días (máximo una semana) hundidos en la miseria, llorando mares, etc o si queremos ponernos ya manos a la obra. Cuando llegue ese momento pasaremos a buscar todas las opciones para distraernos. Salir con amigos, ver peliculas, ir al parque y ver como los viejos tiran pan a las palomas (la version alternativa que más ayuda es tirar palomas a los viejos que lleven pan, pero bueno), escribir, guardar todos los recuerdos en una caja y lejos de la vista, cortarte el pelo, reordenar la casa, cambiar de vestuario.

Para cuando te hayas quedado sin amigos que quieran oir por cientodieciochaba vez tu disco de grandes éxitos "Penas y llantos 2007" (siempre las mismas canciones, con los mismos cantantes) habrá llegado el momento de ver que esto es cosa tuya. Así que empieza la etapa de poner de tu parte un poco de autodisciplina y métodos más particulares.

Método del horario
Consiste en fijar un horario para pasarlo mal, por ejemplo de 7 a 9 de la tarde. El resto del día no puedes pensar en ello, no. El objetivo es que despues de estar aguantándote las ganas todo el día llega un punto que te da pereza y no lo haces. Es como estudiar cuando tienes exámenes. Para cuando te toque estudiar cualquier cosa resultará más interesante y no la harás.

Método para no pensar en ello
Aparentemente lo más difícil, pero nada más lejos de la realidad. Simplemente con que cada vez que pienses en ello te flageles, ya sea dando un cabezazo a la pared, o pellizcandote alguna parte sensible de tu cuerpo, ya verás como al poco tiempo habrás conseguido que el dolor físico desplace al dolor emocional. (en casos extremos se puede probar la versión del doctor Pelé, que consiste en tratar de darse una colleja a si mismo con los pies, lo cual inevitablemente acabará en un accidente suficientemente grave y vergonzante como para olvidarse de todas las otras tonterias del mundo. Especialmente si se hace en la ducha.)

Método para no hacer tonterias
Y por tonterías entendemos cosas como llamarle por teléfono. Por cada vez que pensemos en hacer una tonteria, meteremos 20€ en un bote. Cada vez que hagamos una tontería cogeremos 20€ del bote y los donaremos a alguna organización que consideremos vil y contraria a nuestros valores (por ejemplo al PP). Ya verás lo pronto que se te quitan las ganas de hacer tonterias.

Si nada de esto funciona quizás ha llegado el momento de comprobar que tu ropa interior no ha encongido en la lavadora y que al seguir usándola esté causándote una presión innecesaria en zonas sensibles provocándote esta depresión.

Espero que os sean de ayuda estos consejos gratuitos, y seguramente innecesarios.

domingo, julio 09, 2006

Los Rolling en Valencia

Los presidentes de los diferentes clubes de fans de los Rolling Stones han ido preparando el ambiente ante el mega concierto que estos han celebrado este fin de semana en Valencia. En un principio el motivo del concierto era la música, pero los fans no han tardado en convertirlo en un evento en defensa de la Música.

Resulta que estos últimos consideran que la única música es la que hacen los Rolling Stones y que el resto de composiciones que podemos oír no sólo no son música sino que son un ataque a la Música de los Rolling.

Una reciente ley que equiparaba la música de Mozart, de Queen, incluso de los Hombres G con la de los Rolling ha soliviantado enormemente los ánimos de los fans que se sienten atacados y exigen que dicha ley sea retirada. Por esa misma razón declaran que la elección de Valencia para el mega concierto demuestra la absoluta repulsa por parte de los Rolling.

Las autoridades por su parte se han volcado en el concierto, engalanando las calles, preparando un gran escenario para la ocasión y dándose codazos para salir en la foto aunque algunos de ellos son aficionados confesos a otras músicas.

Durante el concierto los Rolling Stones se han mostrado bastante cautos e incluso conciliadores, defendiendo la vigencia de sus canciones pero sin hacer referencias explícitas a los otros grupos. Dicha actitud ha contrastado enormemente con la que han mantenido ciertos sectores de los fans, enormemente beligerantes e incluso ofensivos.

Afortunadamente existen voces discordantes con estas actitudes dentro del movimiento fan de los Rolling, aunque a todas luces parecen anecdóticas y desamparadas ante el enorme peso de los presuntos medios oficiales. Tal es el caso de la revista Rolling Stone, que sigue una línea editorial basada en la confrontación y el odio lejos de la que en un principio cabía esperar.

Por otra parte en una interesantísima encuesta publicada durante estos días indicaba que el 75% de los españoles se declaraban fan de los Rolling aunque la mayoría no seguía sus indicaciones nunca, y casi nunca iban a las reuniones obligatorias de los clubes de fans de cada domingo.

Al final durante el concierto los Rolling han defendido la vigencia de los formatos tradicionales recordando a todos que su música mola más, pero siempre que sea en vinilo, y nada de esos formatos modernos que te permiten grabar música una y otra vez. Los fans más radicales seguirán pensando que lo que está mal es llamar música a lo que hacen esos grupos de degenerados, pero estos no son fans ni nada, simplemente radicales y seguramente acomplejados.

jueves, mayo 04, 2006

El experimento de la Prision de Stanford

En 1971 el profesor Zimbardo, de la universidad de Stanford, recibió la solicitud de la marina americana para estudiar los problemas a los que se enfrentaba el sistema de prisiones de marines. Diseñó un experimento de dos semanas de duración en el que participarían 24 voluntarios escogidos por su estabilidad mental entre los candidatos que contestaran un anuncio de periódico. Cada uno de ellos recibiría $15 al día (equivalentes a $76 en el 2006). Para llevarlo a cabo se construyó una prisión ficticia en los sótanos de la facultad de psicología, con sus celdas, barrotes, comedor y de más.

La mitad serían prisioneros y la otra mitad guardias, y se asignarían los roles a cara o cruz, aunque se les diría que los segundos serían los más grandes. Los prisioneros vestirían un camisón, sin ropa interior, unas incómodas zapatillas de goma y una especie de redecilla en la cabeza para simular que estaban rapados. Además llevarían unas cadenas atadas a los tobillos para que recordasen su situación con cada movimiento. Los guardias en cambio llevarían uniforme militar caqui, porras de madera, y gafas de sol negras para evitar el contacto visual.

A los guardias se les explicó que estaba prohibido el castigo físico, y que tenían que llevar la prisión según les pareciese, teniendo que crear la sensación de falta de poder y desamparo en los prisioneros.

Al día siguiente empezó el experimento.

La policía local se presentó en las casas de cada uno de los prisioneros, los detuvieron y los llevaron a la prisión. Cada uno recibió un número con el que se identificaría a partir de ese momento. Pronto empezaron a sufrir vejaciones y un tratamiento humillante y sádico por parte de los guardias.

Al segundo día se produjo una revuelta gran revuelta que duró horas hasta que los guardias lograron sofocarla utilizando extintores y haciendo horas extras. Entonces dividieron a los prisioneros en dos grupos de celdas: los buenos y los malos, para hacerles creer que había informadores entre ellos. No volvió a haber ninguna revuelta.

Los guardias empezaron a repartir castigos arbitrarios, ejercicio forzado, y vejaciones varias cada vez más sádicas. El uso del lavabo y la comida se convirtieron en un privilegio con el que castigar, al igual que la comida o los colchones y sábanas. Y de noche era aún peor, porque las cámaras no grababan.

Pronto la situación en la prisión resultó insalubre. Como iban a recibir la visita de familiares (sólo dos por prisionero) se les limpió, se les dio buena comida y se les puso música. El experimento siguió adelante sin contratiempos, y hasta el mismo profesor Zimbardo estaba demasiado en su papel de director de la prisión.

Se volvió a la situación anterior y se les ofreció a todos los prisioneros la posibilidad de salir con “la condicional” a cambio del sueldo. Casi todos aceptaron. Se formó un tribunal que les negó a todos “la condicional”, pero ninguno abandonó el experimento.

A esas alturas dos de los prisioneros tuvieron que ser retirados del experimento a causa del trauma que sufrían. Uno de los prisioneros de reemplazo, el #416, se declaró en huelga de hambre al día siguiente. Aislado y humillado los otros prisioneros le acusaron de problemático. Los guardias aprovecharon para ofrecer a los prisioneros un trato: si renunciaban a sus mantas el prisionero #416 no tendría que pasar la noche en aislamiento, encerrado en un armario. Todos se las quedaron.

Zimbardo recibió la queja de Christina Maslach, encargada de hacer entrevistas a los participantes, que ponía en duda la moralidad del experimento. Todo se había ido de las manos y decidió acabar con el experimento antes de tiempo.

Durante el experimento un tercio de los guardias hicieron gala de auténticas muestras de sadismo. Los guardias “buenos” se sintieron incapaces de actuar. El resto de los guardias fueron duros y exigentes pero se ciñeron a las normas de la prisión. Cuando el experimento se terminó antes de tiempo la mayoría de los guardias se enfadaron. Ninguno pidió que se les pagaran las horas extras.

Mientras tanto los prisioneros asumieron alguna de estas tres actitudes: Unos al principio se rebelaron, cuatro se vinieron abajo y el resto fueron prisioneros modelo, obedientes y disciplinados. Al final del experimento estaban desintegrados como grupo y como individuos, ofreciendo obediencia ciega a los guardias.

Durante el experimento más de 50 personas externas lo visitaron, y sólo Christina Maslach puso en duda la moralidad del mismo.

Y todo esto ocurrió sólo en cinco días.

Este experimento fue una locura, y más allá de carecer de suficiente rigor científico resulta preocupante por las preguntas y dudas que plantea.

¿Cuanto cuesta destruir a una persona?
¿Cómo controlar a quien tiene el poder?
¿Qué nos diferencia de unos y de otros?
¿Qué secuelas deja una experiencia así?
...

El prisionero #416 explica aquí como sintió que desaparecía su identidad para convertirse en un número.

Fuentes: Material relacionado:

sábado, abril 29, 2006

Veo, veo...

Jugando como el doctor House con sus discípulos a encontrar el puntito intrigante en la radiografía os propongo que encontreis que hay de extraño en esta foto de google maps:

¿Difícil? a ver una pista, es una aberración arquitectónica:


¿No lo veis? Pues vamos a ver si de más cerca...

No, no se trata de la aparente plataforma de lanzamiento de platillos volantes, no. Más bien de ese edificio extraño de abajo a la izquierda, es decir, este:

Es sorprendente, sí, pero tranquilos que no es la base ultrasecreta de MazingerZ ni una nave espacial.
Damas y caballeros, con todos ustedes el hotel Ryugyong, 3000 habitaciones, 105 pisos de altura y 360mil metros cuadrados en pleno centro de Pyongyang, capital de Corea del Norte. ¿Impresionante?

Bueno creo que este es uno de esos casos en los que la historia supera al edificio. Porque este proyecto de hotel que empezó a construirse en 1986 comprometiendo un 2% del PIB de Korea del Norte como respuesta nacional a la construcción del hotel Stamford en Singapur actualmente está abandonado.

Empezó a aparecer en los mapas de la ciudad incluso antes de que se empezase a construir, pero en 1992 se paralizó la construcción. Según las fuentes interneteras esta mole de 700 millones de dolares construida con hormigón de escasa calidad sigue en pié, pero cayéndose a trozos, y desaparecido de los mapas oficiales.

Resulta tan fascinante como aterrador. Si pudiesemos mirar a los seres humanos como si fuesen hormigas nos alucinaría que un país arrasado por el hambre se embarcase en semejante proyecto para hacer un hotel de cinco estrellas, lo abandonase y ahora negase su existencia. Pero no son hormigas y la historia del Ryugyong parece sólo una anécdota en la pesadilla que debe ser la vida en Korea del Norte.

Personalmente lo propongo como monumento a la estupidez humana, aunque no se yo si es bueno hacerle promoción, no sea que algún hotelero de Benidorm se sienta inspirado.

Por cierto, con 330 metros de altura es (perdón sería) el 7º edificio más alto del mundo, y el mayor dedicado exclusivamente a un hotel. No tiene ni ventanas, ni cables, ni nada. Es sólo un armazón.

Fuentes:
Wikipedia
Skycraperpage
Emporis
The shape of days
Amnistia Internacional


martes, abril 04, 2006

La felicidad

¿Cuanto cuesta la felicidad? Así a bote pronto más de uno dirá que un cojonal, porque tal como viene se va y no hay manera de amarrarla pa siempre. Cada cual tiene su propia receta para ser feliz (o intentarlo) pero el caso es que es un tema que trae de cabeza a medio mundo y parece que no falta quien está empeñado en encontrar atajos que eviten los problemas de amor, dinero, sexo, y salud.

Dicen que la felicidad no la da el dinero, pero también es cierto que según como el dinero puede llevarsela por delante con suma facilidad.

Un par de economistas (John Helliwell y Haifang Huang, universidad de Columbia) han analizado el eterno dilema de "qué prefieres? un trabajo que te gusta o uno que no te gusta pero pagan más?"

Al parecer según sus conclusiones confiar en los jefes equivale a un aumento de sueldo del 36% (no se si existe, o si es como las meigas. Casi que podemos ir llamando a Iker Jiménez para que lo investigue), y estar a disgusto con los jefes equivale a una reducción del sueldo de también el 36%.

Seguro que lo han argumentado muy sesudamente pero el caso es que a pesar de tratarse de valores tan grandes lo cierto es que a grandes rasgos hay que reconocer que están bastante acertados. Un mal jefe te puede hacer repudiar cualquier ascenso.

Y es que la felicidad no va siempre de la mano del dinero. Tal como defiende Javi (gran amigo y mejor fiósofo) si te toca la lotería a los tres meses ya lo has asumido y vuelves a estar tan feliz como antes (para bien o para mal). Bueno, él lo cuenta mucho mejor.

Al final la felicidad es una cuestión de expectativas. Si para ser feliz hace falta un coche, una casa con jardín, una tele de plasma con mil canales, tener lo más, y ser lo más, trabajando tropocientas horas, comerte el atasco diario, y vivir cansado, creo que paso. Casi prefiero seguir el consejo de este banco alemán.

Para acabar otros consejos para consumistas:

• DON'T BUY THINGS, BUY FREEDOM.
• IF YOU CAN'T BE WITH THE STUFF YOU LOVE, LOVE THE STUFF YOU'RE WITH.

Y otro día analizamos con más detalle el estudio del banquero alemán sobre la felicidad y el dinero.