El sábado hicimos una barbacoa en mi casa. Por alguna razón que todavía no entiendo el propietario nos dejó una barbacoa profesional en el garage, así que como hace ya un mes que no llueve (ook, esta semana llovió un día, el martes, pero ya está), y los días son tan espectaculares decidimos hacer una barbacoa por la noche. Sí, yo tampoco lo entiendo, pero los irlandeses lo querían así y yo estaba en franca minoría.Después de todo lo decidimos la semana pasada mientras yo cenaba y el resto de mis irlandeses me acompañaban. [Nota 1: es normal que la gente me acompañe al comer, ya que A) soy muy lento B) como mucho más tarde que los demás. Nota 2: No estábamos todos, faltaba nuestro nuevo inquilino, Greendog, que estaba viendo la tele] En tal insigne ocasión (la primera vez que compartiamos cena todos, ya que lo normal es que yo vaya coincidiendo con ellos por etapas) pues se definieron los términos de la gran barbacoa.
En cualquier caso la celebración en cuestión ha tenido varios efectos secundarios bastante curiosos. Para empezar mi querida compañera de piso se decidió a limpiar. Pero no solo a limpiar en general, no, esta vez limpió en serio. Lo cual incluye el lavabo de abajo, que se supone que es responsabilidad suya, y que yo pensaba que no lo limpiaba porque eran restos arqueologicos (digamos que a las visitas les recomendaba subir al de arriba). Y no paró ahí, no, incluso limpió la cal de la mampara de la ducha (que mal rollo da ducharse ahora, con tanto... espacio alrededor).
Al final vino bastante gente, por suerte no todo el mundo que se me ocurrió invitar (que cabeza la mía). La carne fué espectacular. Las hamburguesas más gordas que he visto en mi vida, unas chuletas cojonudas y suficientes salchichas para despistar a los que no sabían que elegir. Y todo el mundo apelotonado en la cocina porque no había suficiente luz en el jardín (ya dije yo que una barbacoa nocturna no era tan gran idea). En definitiva, una gran cena y todo el mundo feliz.
PD: A los tres días la cocina ya estaba hecha una mierda otra vez, esto es alucinante
PD2: Sí, esa es mi cocina.