domingo, enero 25, 2026

El fin del mundo tal como lo conocemos

Cuando pensamos en el fin del mundo, solemos imaginarnos un momento cataclismico en el que todo cambia y nada vuelve a ser igual. Pero con el tiempo vas viendo que tras sobrevivir mil crisis, esos momentos son los menos y lo que suele ocurrir es una cadena de pequeños cambios signficativos que van cambiando la trayectoria de la historia que creiamos ya escrita, para acabar desviandose completamente del guión. Si Gore no hubiese perdido las elecciones, Bush Jr no habría llegado al poder, ni habría abierto la puerta a aquella generación de neocons desalmados que erosionaron la democracia a lo largo del planeta. Ellos sentaron las bases de este desastre que es Trump y la tropa que le rodea. Y el problema no es Trump. Él solo es la herramienta. El problema es la tropa que cual tumor infecto ha metastizado en las instituciones y la sociedad norteamericana. Son el cancer de la democracia, los antivida. Escatologicos que quieren ver el mundo arder, poseidos por el odio a todo aquello que es mejor que ellos (y es mucho). No habrá mid terms, no habra elecciones, morira Trump y el regimen se expandirá haciendo de él un heroe mitologico que nunca fue. La democracia caerá y tratarán de minar todas las demás. Vencerán los miserables de momento, y a la larga darán pie a la generación más brillante del siglo que los derrotarán y establecerán una sociedad con mas controles y salvaguardas para proteger la democracia. O fracasarán y tendremos decadas oscuras hasta que su propia mediocridad asfixie al cancer. El mundo se acaba a camara lenta, sin aspavientos, con una asfixia lenta, como una pitón apretando un poco más cada vez que respiramos.

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